
La vegetación en la desembocadura combina especies ribereñas y costeras, con predominancia de juncos, totoras y pastizales halófilos adaptados a la influencia salina del océano. En las áreas más elevadas se encuentran arbustos como la calafate y el chañar, además de especies propias de la estepa patagónica que rodea la zona. Esta diversidad vegetal contribuye a mantener un ecosistema equilibrado que sostiene la fauna local.
La desembocadura del río Negro es un área importante para la fauna local, especialmente para aves migratorias y residentes. Es posible observar especies como garzas, gaviotas, playeros y otras aves costeras que encuentran en este ecosistema un lugar de alimentación y descanso. Además, la zona es hábitat de pequeños mamíferos y reptiles adaptados al ambiente ribereño y costero.